DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
BASADOS EN IGUAL LIBERTAD

La Unión Internacional Pro Impuesto sobre el Valor de la Tierra y el Librecambio (Unión Internacional Georgista)

Declaramos que LA TIERRA PERTENECE A TODOS LOS HUMANOS.

Las condiciones económicas, políticas y, en consecuencia, las intelectuales y morales de cualquier pueblo están finalmente determinadas por el sistema de tenencia de la tierra en la cual vive.

Del derecho a vivir que tiene toda persona, se deduce necesariamente su igual derecho al uso de la tierra, pues sólo se puede mantener la vida por medio de ella.

Cuanto más monopolizada está la tierra, mayor es la inseguridad de empleo y, los salarios, más cerca están del mero nivel de subsistencia porque, cuando queda en manos privadas, la renta tiende constantemente a subir, a expensas del trabajo y del capital, hasta que éstos se niegan a seguir produciendo (ley de hierro de la renta).

La Renta Económica de la tierra es el valor anual exclusivo de la tierra (urbana, rural, minera, agraria, etc.) aparte de cualquier mejora en ella (plantaciones, instalaciones, edificaciones, etc.). Este valor es creado por la existencia y actividad de toda la comunidad y, en justicia, pertenece a la comunidad.

Dejar que este valor quede apropiado por individuos o entidades privadas, constituye una violación del derecho de las personas, que permite que la tierra sea usada como instrumento de monopolio opresor que conduce a los más graves daños sociales evidentes en todas partes: se priva a la comunidad de su ingreso natural, teniendo que suplirlo con impuestos que recaen sobre la industria y el comercio, dificultando y encareciendo la producción, haciendo inevitables las crisis económicas.

Sostenemos que se deben respetar los derechos privados y comunes en tierra.

Para asegurar el igual derecho a la tierra, sus poseedores deberán devolver a la comunidad, mediante un pago anual, un valor que se aproxime al de la renta de la tierra poseída, esté o no en uso. Este valor se basa en un avalúo público, actualizado por medio de revisión periódica. Su recaudación, más fácil, justa y económica que la de los impuestos actuales, debe aplicarse progresivamente hasta constituir el ingreso suficiente para cubrir los gastos públicos, en todos los niveles de gobierno.

Simultáneamente, deben abolirse los impuestos sobre ingresos y consumo, tarifas aduaneras, controles del intercambio y demás cargas y barreras que restringen la producción y obstruyen el movimiento de mercancías y de individuos. Liberados los canales del comercio, desaparecen las principales causas de la rivalidad internacional y de las guerras.

Con mayor acceso a la tierra, al no ser rentable su retención con fines especulativos y con amplio campo abierto a las empresas, trabajadores y empresarios dispondrán del fruto entero de sus esfuerzos; las invenciones ahorradoras de trabajo beneficiarán a todos y desaparecerá la pobreza involuntaria, porque habrá suficiente producción y distribución de riqueza para que todos puedan alcanzar comodidad, descanso y participación en las ventajas de una civilización progresista.

Reprobamos, como violación de la libertad y amenaza al bienestar general:

Todas las reglamentaciones gubernamentales para controlar o prohibir el comercio de importación o de exportación; que mantengan tarifas en un país porque existan en otros; que toleren la existencia de monopolios artificiales o la privatización de monopolios naturales; que manipulen la moneda para poner mercancías en el mercado a precios ficticios; o que elaboren presupuestos desequilibrados y la expansión de la Deuda Pública pretendiendo obtener efectos sociales beneficiosos.

Aprobamos, en cambio, la necesaria reglamentación destinada a proteger la Naturaleza, el ambiente, la biodiversidad, la vida humana, la salud, la convivencia y la paz.

Apoyamos las medidas que impidan la esclavitud infantil; el tráfico de armas, de drogas, de personas, de órganos y demás violaciones de la ley natural, indirectamente generadas por el antisocial sistema tributario que renuncia frívolamente a recaudar la renta que pertenece a la comunidad y que debe servir para atender el gasto público.

Derechos individuales y comunes

Los derechos a la tierra pueden resumirse en los siguientes puntos:

Individuales:

  1. Derecho de ocupación y uso exclusivos de la tierra necesaria para vivir y trabajar.
  2. Derecho de transferencia y de transmisión por herencia, según las leyes del país, de su derecho de ocupación.
  3. Derecho a participar en el uso común de la renta económica de la tierra.

Comunes:

  1. Derecho a determinar públicamente la renta económica de la tierra de cada finca.
  2. Derecho a recaudar anualmente el valor de dicha renta.
  3. Derecho a impedir por todos los medios el uso de la tierra de manera contraria al bien común, esto es, de manera que destruya o desmejore la herencia común.


En la Conferencia de la “International Union for Land Value Taxation” celebrada en Swanwick (Inglaterra), del 14 al 21 de agosto de 1949, se promulgó la primera Declaración de Derechos Humanos basados en Igual Libertad, publicada en forma de folleto titulado Principios y Política.

En las siguientes Conferencias fueron añadidos conceptos aconsejados por las circunstancias, siendo aprobado el texto en la 23ª. Conferencia Internacional reunida en Edimburgo (Escocia), en julio de 2001. Es posible que, como fruto de las diversas propuestas de los reunidos, el texto haya quedado gramaticalmente desorganizado, con repeticiones innecesarias, como se observa en la copia traducida al español. Por esto, y con objeto de obtener la corrección que merecen las ideas defendidas, y añadir algunos conceptos nuevos, proponemos para una futura Conferencia la siguiente redacción.

-- J. Soler Corrales.

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