Contra la Ignorancia o la Error

por J. Soler Corrales

El conde León Tolstoi ya señaló lo que podía suceder con respecto a las enseñanzas de Henry George, diciendo: "Son tan claras y evidentes que sólo se puede combatirlas ocultándolas o falseándolas". Y así viene sucediendo.

Los planes de estudios necesarios para obtener el título de economista, contienen muchos temas que corresponden a las Finanzas, mientras que la Economía no es tratada con la debida extensión o profundidad. Prueba de ello es que, al hablar del sistema del Impuesto único, propuesto por Henry George, son muchos los economistas neófitos que muestran su perplejidad porque en sus extensos estudios ni siquiera se les habló de dicho sistema ni de su autor. Y lo más probable es que esta falta de conocimientos prosiga cuando los que la sufren actúen como profesores.

Esto repercute en los políticos, los cuales interesados primordialmente en la obtención de votos para alcanzar el poder o mantenerse en él, en lugar de cuidarse directamente de las cuestiones económicas, lo que hacen es someterlas a sus economistas, de cuyos consejos confían plenamente pero cuya ignorancia de medidas justas impide que puedan ser aplicadas en beneficio de las poblaciones.

Un error, involuntario o no, es menospreciar al Georgismo afirmando que sus ideas son antiguas y pasadas de moda. Esto si lo dicen los marxistas, es por no tener en cuenta que El Capital, obra principal de Marx, fue publicado en 1867, mientras que Progreso y Miseria, obra fundamental de George, lo fue en 1879, mereciendo que el escritor John Kieran, refiriéndose al mismo, escribiera: "A nadie debiera permitirse hablar más de un murmullo ni escribir más de diez palabras sobre Economía Política, sin haber leído y digerido "Progreso y Pobreza". Es evidente que un comentario así no puede hacerse con respecto a El Capital, a causa de su indigesto contenido.

Es lógico que escritores y periodistas prefieren tratar temas de interés general y no de ideas sobre Economía que desconocen. Esto explica que la prensa, la radio y la televisión acostumbren rechazar los escritos georgistas, y que en Diccionarios y Enciclopedias se omita referirse al Georgismo, o se le hagan escuetas referencias o, lo que es peor, se lo tergiverse definiéndolo como socialismo agrario, a pesar de que no tiene nada de socialista ni de agrario. Por desconocimiento de que la recaudación de la renta es más importante en la ciudad que en el campo, al llamarla Impuesto Único sobre el valor de la tierra, se cae en el error de creer que sólo se aplica a las tierras agrícolas.

Por esto, entre miembros de nuestro Centro se organizó un concurso para hallar la mejor respuesta a la objeción que a veces se nos hace y que indicamos a continuación junto con la respuesta que mereció la aprobación y que fue dada por nuestro compañero, el profesor Martí Guerrero Cots:

LOS PEQUEÑOS CAMPESINOS SALDRÁN PERJUDICADOS

Todo lo contrario. En el mundo de la agricultura podemos hacer cuatro grupos:

  1. El gran terrateniente.
  2. El agricultor con buena y extensa propiedad, que trabaja sus tierras.
  3. El pequeño campesino con tierra propia.
  4. 4- El campesino sin tierra.

¿Cómo afecta el Impuesto Único a estos colectivos?

El gran terrateniente, que tiene centenares de hectáreas en propiedad, vive normalmente alejado de sus tierras; principalmente en zonas residenciales de las grandes ciudades o en el extranjero, y tiene unos administradores que le vigilan las propiedades. Con la aplicación del Impuesto Único obtendrá las ganancias del capital que haya invertido; pero no obtendrá beneficios del trabajo que otros hacen, y deberá abonar al Ayuntamiento la renta de sus tierras. Esto dará como resultado una gran demanda de trabajadores, porque no se podrán retener tierras de calidad sin hacerlas producir.

El agricultor propietario que trabaja sus buenas tierras saldrá beneficiado, porque si bien deberá abonar al Ayuntamiento la renta de las tierras de su propiedad, los rendimientos de su trabajo y de los capitales invertidos no serán gravados por clase alguna de impuestos. Tampoco pagará impuestos por los vehículos, maquinaria, servicios y todo lo que necesite consumir de otros.

El pequeño campesino, propietario de tierras de poca calidad, si bien tendrá que pagar según lo que le rindan sus tierras, este valor será muy inferior al que paga actualmente de impuestos sobre todo lo que utiliza o consume: herramientas, abonos, semillas, gasóleo, vehículos, reparaciones de maquinaria agrícola, mantenimiento, electricidad, vestidos, alimentos, etcétera. No tendrá que hacer declaraciones de renta; ni tendrá necesidad de gestores. El argumento de que los pequeños campesinos saldrán perjudicados recuerda el de los grandes propietarios de esclavos, que decían: "si se suprime la esclavitud, saldrán perjudicadas las pobres viudas que sólo son propietarias de unos pocos esclavos".

El campesino sin tierra, que no tiene más ganancia que lo que le dan sus brazos, y que muchas veces se encuentra ante valiosas tierras mantenidas sin producir, es el que se ve obligado a emigrar a las grandes ciudades, dejando despoblado el territorio rural . El Impuesto Único le favorecerá, porque la recaudación de la renta de la tierra a los propietarios de tierras, valiosas e improductivas, les inducirá a contratar trabajadores. Esta demanda hará que los salarios suban hasta el nivel de la justicia distributiva.

J. Soler Corrales

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