Civilización Enferma

por J. Soler Corrales

Un informe publicado por el Banco Mundial, en septiembre pasado, trata de los obstáculos al desarrollo económico y sostiene que reducir la burocracia y simplificar los impuestos estimularía en gran medida la actividad económica.

El informe aporta algunos datos sobre los problemas a los que se enfrentan los negocios, particularmente en África. Un empresario de Mozambique debe someterse a 14 procedimientos por separado, que hacen que registrar un nuevo negocio se demore 153 días. En Sierra Leona, si se pagaran todos los impuestos, consumirían el 165 % de los beneficios brutos de la empresa. En Burundi, desde que los bienes importados llegan a los puertos hasta que alcanzan las puertas de la fábrica, se necesitan 55 firmas y 124 días. Muchos países africanos siguen aplicando impuestos muy elevados, con un promedio del 62 % de los beneficios brutos, lo que crea incentivos para su evasión y el paso a la economía sumergida. En Etiopía, los exportadores tienen que conseguir 113 firmas antes de trasladar sus mercancías al puerto. Y, en Nigeria, los costes administrativos pueden sumar el 18 % del valor de las exportaciones. También en América Latina y el Caribe siguen habiendo graves cargas legales.

Otro informe de gran interés es el publicado el 18 de octubre pasado por la organización Transparency International, de Berlín, con el título de Corruption Perceptions Index 2005 (CPI). En este informe anual se registra la corrupción percibida entre funcionarios públicos y políticos. Lo primero a señalar en el mismo es que muchos de los países con más corrupción son los más pobres. Peter Eigen, presidente de dicha organización, comenta: "Las dos plagas se alimentan una a otra, encerrando a sus poblaciones en un ciclo de miseria". Sin embargo, los países ricos sufren también de corrupción. Además, tienen parte de culpa por la corrupción de los países en desarrollo.

David Nussbaum, director ejecutivo de la Transparency, observa que no hay región exenta de corrupción. Incluso en la Unión Europea, muchos de sus países todavía están enzarzados en un importante problema de corrupción. Las áreas más afectadas son Europa Central y del Este, al igual que Asia Central, con "niveles devastadores de corrupción que plantean una grave amenaza a la estabilidad política y social, además de comprometer las vidas diarias de las personas de estos países".

A 19 de los países más pobres del mundo se les ha concedido la condonación de la Deuda, pero los niveles de corrupción, de graves a severos, pueden poner en peligro los beneficios económicos de dicha medida, por el riesgo de que el dinero liberado, al no tener que pagar la deuda, pudiera perderse por la corrupción y la mala gestión . Paradójicamente, en la pasada década, la corrupción ha descendido de modo significativo en algunos países con rentas más bajas, como Estonia, Colombia y Bulgaria y, al mismo tiempo se ha experimentado un marcado aumento de corrupción en algunos países con rentas más altas, como Canadá e Irlanda.

Termina el informe expresando la esperanza de que la Convención de Naciones Unidas, contra la corrupción, que debe entrar en vigor este diciembre, establezca un marco legal mundial para luchar contra ella.

Pronóstico Reservado

Burocracia y corrupción son sólo desagradables síntomas de una sociedad al borde de un grave colapso. De nada servirá combatirlas si no se descubre y ataca la causa que las origina y el caldo de cultivo que favorece su nefasto desarrollo.

Sorprende que los ilustres profesores, masters y doctores que presiden tantos Colegios y otras elevadas instituciones especializadas en cuestiones económico-sociales no se den cuenta de lo pernicioso que resulta no observar la ley natural, uno de cuyos preceptos básicos es a cada cual lo suyo, al individuo lo que es del individuo y, a la sociedad, lo que es de la sociedad.

Por un lado, los múltiples y arbitrarios impuestos del absurdo y antieconómico sistema fiscal actual, con la caterva de recaudadores, inspectores y administradores, son una prolífica fuente de burocracia.. Por otro, el hecho de que la renta, al quedar en poder de los terratenientes, actúa de manera parásita a expensas de los salarios y del interés, es una eficaz fuente de especulación y de corrupción.

Mientras se van celebrando tranquilamente Convenciones y Congresos, sin combatir estas dos causas de los males sociales, los síntomas de decadencia van agravándose: un sentimiento vago pero general, de descontento y de temor a lo que pueda ocurrir; creciente inquietud en los trabajadores ante el frecuente cierre de empresas y por la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios; una rebeldía amenazadora ante una sociedad en la que los ricos, cada vez más ricos, hacen alarde frívolamente de su opulencia mientras va desapareciendo la clase media y creciendo el número de pobres desesperados y en el mayor desamparo.

Los diques de antiguas leyes y costumbres aprisionan las agitadas aguas, y los ejércitos permanentes pesan sobre las válvulas de seguridad, en tanto que los fuegos interiores se hacen gradualmente más ardientes.

Muchos intelectuales viven confiados en tan enferma sociedad, creyendo ilusoriamente que esta civilización no puede ser destruida, porque no quedan bárbaros para derribarla. Los ataques terroristas, y los sucesos de Francia, ¿no les sirven de dura advertencia?

Con evidente clarividencia, Henry George, en su libro "Progreso y Miseria", escribió: "De dónde vendrán los nuevos bárbaros? ¡Pasad por los barrios miserables de las grandes ciudades, y desde ahora podréis ver las hordas amontonadas!..." (10-IV-28).

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